Son de gran utilidad para acercarse al estudio de determinados problemas que no podrían investigarse desde otros métodos debido a su complejidad y a la naturaleza de las variables implicadas. Sirven para explorar y generar hipótesis que sugieran nuevas investigaciones.
Resulta de gran aplicación en psicología clínica para:
Establecer categorías diagnósticas o hacer predicciones sobre el diagnóstico y la terapia.
Hacer investigaciones epidemiológicas.
Los tipos de estudios más frecuentemente utilizados son:
Estudios descriptivos: Cuando se conoce poco sobre ocurrencia, historia natural o determinantes de una enfermedad.
Metodología: Encuesta.
Objetivos:
Estimar la frecuencia o tendencia de una enfermedad en una población en particular.
Generar hipótesis etológicas específicas.
Estudios etológicos: Cuando se conoce bastante sobre la enfermedad y se tienen hipótesis específicas.
Objetivos:
Identificar los factores de riesgo para la enfermedad, estimar sus efectos.
Sugerir posibles estrategias de intervención.
Otros campos de aplicación son:
El ámbito educativo para estudiar las variables relacionadas con el rendimiento o el éxito escolar (Auto-concepto, género, aptitud, diferencias culturales, ambiente familiar…).
La psicología del desarrollo (diseños evolutivos) para establecer relaciones entre edad y utilización de determinadas estrategias. Aprendizaje, memoria, funciones lingüísticas…